8 - LA FUERZA

             o EL LEÓN VENCIDO

Conduciendo su propio carro, el discípulo, revestido de los atributos de un príncipe, tuvo una última aparición.

Una princesa ataviada con túnica bordada en oro, abría sin aparente esfuerzo con sus manos las fauces be un león.

La princesa llevaba sobre su frente la cobra de la sabiduría, sobre su cabeza un ánfora con el líquido transmutado que había conseguido y encima el águila con las alas plegadas.

El discípulo pensó: "Es la diosa de la transmutación, puedo hacerla mía esta noche y apropiarme su secreto." Pero debía conseguirlo sin detener el carro ni utilizar su apariencia de príncipe.

La visión no le siguió y entonces, supo que acababa de vencer la última tentación que le hubiera costado la obra entera e Interrumpido su camino.

La misma voz le hablo en su interior: "Al amanecer estarás preparado para emprender otra viaje, cambiarás tus vestiduras y dejarás todos los vehículos que has utilizado porque ya no los necesitas al amanecer el águila y el león se pondrán a tu lado y defenderán tu obra para el resto de los días en este planeta, en el ánfora de tu interior brota el agua primitiva que nunca se agota y las dos serpientes se han unido en tu árbol. Vete en paz."

Había transcurrido otro tiempo, el último tiempo. Ya no era el discípulo que había sido acompañado hasta el arranque del camino. Otros estaban llamando a las puertas del Gran Templo y él debía emprender el camino de regreso y devolver en justicia lo que en justicia había recibido. En ese instante, sobre el cielo, se dibujaron los signos de Marte y Neptuno.

 

 

info@tarotegipcio.com.ar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Fuerza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Fuerza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 La Fuerza