21 - EL MUNDO

               o LA TIERRA PROMETIDA

En la última visión, el anciano se puso al frente de los que habían pedido la iniciación. Primero tomo el aspecto de un ermitaño, luego se transmutó en hierofante, luego en mago y, finalmente tomó la forma de un discípulo, ataviado como ellos mismos.

Les dijo en un idioma sin palabras: "Esta será la última visión antes de mí partida, espero que comprendáis cuánto debéis hacer porque en adelante seréis dispersados y quedaréis solos en el camino a merced de vuestra sabiduría, vuestra fuerza y las cuatro elementos."

Apareció en los cielos una corona de doce rosas con tres capullos cada una. Nuevamente las flores hacían renacer la rueda de la fortuna y se iniciaba un nuevo giro presidido por los cuatro elementos: tierra, fuego, agua y aire. Y los cuatro elementos estaban protegidos según la ley, respectivamente por un ángel en el signo de Acuario, por un águila en el signo de Escorpión, por un toro en el signo de Tauro, por un león en el signo de Leo.

En medio de la corona de flores, una paloma con alas desplegadas remontó el vuelo verticalmente. Era la paloma de Noé que anunciaba una nueva era.

Completó luego la escena una mujer de rodillas tocando una lira de tres cuerdas. El armazón de la lira se apoyaba en una cabeza tallada en forma de esfinge. La cobra de la sabiduría soportaba los símbolos fundamentales de los dos cuerpos. En los cielos se iluminó el signo del Sol universal fecundado y los discípulos fueron enviados a los cuatro ángulos del nuevo mundo para obrar y repartir lo que habían recibido entre los nuevos herederos de la Tierra Prometida.

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