0.- EL LOCO o EL DISCÍPULO

El discípulo inició su camino, en solitario, en el momento en que comenzaba sobre el planeta un eclipse he sol.

No llevaba ni oro ni armas, tampoco estaba a su lado el maestro para acompañarle a través del maya, pero recordaba la voz:

EL DISCÍPULO COMO EL MAESTRO, ESTÁN FUERA DE TODO ORDEN, POR ENCIMA DE TODA LEY.

Por el camino algunos de los que le observaban te llamaban loco: los hechiceros y los perros intentaron hacerle variar de dirección para que cayera en un precipicio sin retorno.

Su tiempo se media por las lunas y su acción debía guiarse solamente por la dirección y la luz del sol.  

En una mano llevaba el símbolo de la orden en que había sido iniciado: una rosa de color blanco.  

Sobre los hombros apoyaba una vara con doble equipaje defendido por su mano izquierda: en el equipaje de atrás guardaba los signos y las claves para no detenerse ni errar en el camino, en el equipaje delantero acumulaba la sabiduría.  

Sobre la cabeza del loco podía verse este símbolo: un círculo y una cruz en el centro, el signo del planeta donde debía conquistar la vieja serpiente.  

El Loco no era el Loco, era el discípulo puesto en camino, llamado loco por quienes no habían tenido el valor de emprender la búsqueda alquímica del conocimiento.

 

 

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El Loco o el Discípulo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Loco o el Discípulo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Loco o el Discípulo