7 - El CARRO

             o  la ENERGÍA BIPOLAR

Cuando el discípulo hubo elegido el camino sintió temblar la tierra bajo sus pies. A su espalda apareció un carro de base cuadrada tirado por dos esfinges: negra la del pescante derecho, blanca la del pescante izquierdo. El carro iba protegido por un dosel que sostenían cuatro columnas. En el pescante aparecía el sol alado y sobre el dosel el circulo con un punto.

Cuando el carro llegó su altura envuelto en un torbellino, una voz potente venida de lo alto resonó con fuerza en sus entrañas y dijo: "Salta al pescante, toma las riendas y cambia tus vestidos."

El discípulo, que había hecho un largo esfuerzo, obedeció instintivamente la indicación, cambió sus vestidos y tomó las riendas. En ese momento vio dibujarse sobre él signo de la tau rematado hacia arriba por una flecha. La voz le impulsó desde su interior: "Toma en tu mano izquierda tus atributos: el cubo, la esfera, la pirámide. No detengas el carro y acelera la búsqueda de la sabiduría, utilizando las fuerzas que te han sido dadas. La luna te es propicia y el sol alado está entrando en la constelación de las grandes transmutaciones. Sobre tu frente está ya la cobra de la sabiduría y en tu pecho la tau soporta las dos escuadras."

El discípulo agradeció a sus guías la ayuda y aceleró el ritmo aprovechando la fuerza de las dos esfinges equilibrando con las riendas que sostenía en su mano derecha el tiro de cada una. Mientras guiaba el carro, que le había sido dado generosamente, anheló el momento en que el arriba y el abajo se unirían, el momento en que la obra concluida vendría a sus manos y el masculino y el femenino se manifestarían patentemente a sus ojos como una unidad invisible y fecunda.

 

 

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El Carro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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