12 - EL AHORCADO

               o EL HOLOCAUSTO

El anciano transmitió luego a los que habían entrado en el atrio, una visión en la que ellos mismos serían espectadores y protagonistas.

"Esta visión, les dijo no es una visión, es la imagen real de lo que os sucederá a todos los que habéis cruzado el umbral del templo y habéis superado el juicio y aceptado la Ley Cósmica que se aplica con anticipación a todos cuantos un día recibirán el conocimiento."

Después les dejó ver un hombre suspendido en un travesaño colocado sobre dos troncos de árbol a los que previamente se les habían talado sus seis ramas.

El hombre joven estaba suspendido con una cuerda por su pie izquierdo y cruzaba sobre su pierna izquierda la derecha formando un ángulo de noventa grados. Tenía enlazadas sus dos manos por encima de la cabeza y dejaba caer al suelo monedas de oro transmutado.

El hombre estaba solo, ante su propio destino, ajeno a la tierra y al cielo, sometido voluntariamente al holocausto que previamente había aceptado y nadie podía acercarse a él ni arrebatar las monedas durante tres días y tres noches consecutivas.

La posición del hombre impulsaba hacia abajo lo que había estado arriba y hacia arriba lo que había estado abajo. En su desdoblamiento provocado el hombre podía ponerse en contacto con su raza y su patria de origen sin abandonar definitivamente la materia, unido a ella por el frágil lazo que le había ocultado hasta entonces la serpiente.

El holocausto debía celebrarse bajo el signo de Libra y estando la Luna en cuarto menguante.  

 

 

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El Ahorcado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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